Del turismo sostenible al turismo regenerativo: la revolución que ya está transformando los destinos

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Del turismo sostenible al turismo regenerativo: la revolución que ya está transformando los destinos

Turismo regenerativo y restauración de ecosistemas naturales

¿Es suficiente con reducir los impactos negativos del turismo o ha llegado el momento de contribuir activamente a mejorar los territorios que visitamos?

Durante más de tres décadas, la sostenibilidad ha sido el gran objetivo del turismo responsable. Administraciones, empresas y viajeros han aprendido progresivamente que el desarrollo turístico no puede construirse a costa de degradar los recursos naturales, culturales o sociales que hacen atractivos los destinos.

Gracias a este cambio de visión, conceptos como eficiencia energética, reducción de residuos, conservación de la biodiversidad o participación de las comunidades locales han pasado a formar parte del vocabulario habitual del sector.

Sin embargo, los desafíos ambientales y sociales actuales plantean una cuestión cada vez más presente en los foros internacionales especializados: ¿Es suficiente con reducir los impactos negativos del turismo o debemos aspirar a que nuestra actividad contribuya activamente a mejorar los territorios?

De esta pregunta surge una de las corrientes más innovadoras y debatidas del panorama turístico contemporáneo: el turismo regenerativo.

El gran legado del turismo sostenible

Desarrollo rural sostenible y destinos vivos

Para comprender el turismo regenerativo conviene empezar por reconocer los avances que ha aportado la sostenibilidad.

El concepto de desarrollo sostenible, popularizado a partir del Informe Brundtland de Naciones Unidas en 1987, marcó un cambio profundo en la manera de entender la relación entre economía, sociedad y medio ambiente.

Aplicado al turismo, este enfoque permitió introducir principios que hoy consideramos esenciales:

  • Uso responsable de los recursos naturales.

  • Protección del patrimonio cultural.

  • Participación de las comunidades locales.

  • Generación de beneficios económicos duraderos.

  • Reducción de impactos ambientales.

Sin este cambio de paradigma sería difícil imaginar el desarrollo del ecoturismo, la expansión de las certificaciones ambientales o la creciente preocupación por la huella ecológica de la actividad turística.

La sostenibilidad ha sido, y sigue siendo, una herramienta imprescindible. Pero también tiene una limitación. Su objetivo principal consiste en minimizar impactos y mantener un equilibrio entre actividad económica, bienestar social y conservación ambiental. En otras palabras, busca evitar que las cosas empeoren.

Cuando conservar ya no parece suficiente

Impacto positivo neto en turismo regenerativo

El mundo actual presenta retos de una magnitud difícil de ignorar. La pérdida de biodiversidad continúa acelerándose en muchas regiones del planeta. Los efectos del cambio climático son cada vez más visibles. Numerosos territorios rurales sufren procesos persistentes de despoblación y envejecimiento. Muchos paisajes tradicionales pierden las actividades que durante siglos contribuyeron a modelarlos y mantenerlos.

Ante esta realidad, algunos investigadores, planificadores y profesionales comenzaron a formular una pregunta diferente:

¿Puede el turismo convertirse en una herramienta capaz de restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y revitalizar territorios?

La respuesta a esta cuestión constituye el núcleo del pensamiento regenerativo.

¿Qué es el turismo regenerativo?

Conservación de biodiversidad y paisajes culturales

A diferencia del turismo sostenible, que cuenta con definiciones ampliamente aceptadas por organismos internacionales, el turismo regenerativo sigue siendo un concepto en evolución. No existe una definición única y universalmente reconocida. Sin embargo, la mayoría de los enfoques coinciden en una idea central:

El turismo regenerativo busca generar impactos positivos netos sobre los territorios, las comunidades y los ecosistemas.

No se trata únicamente de reducir daños. Tampoco de compensarlos. El objetivo es contribuir activamente a que los sistemas naturales y sociales estén en mejores condiciones después de nuestra intervención. La inspiración procede de corrientes como la agricultura regenerativa, el diseño regenerativo o la economía regenerativa, que consideran los territorios como sistemas vivos e interconectados.

Autores como Bill Reed, Daniel Christian Wahl o Anna Pollock han sido especialmente influyentes en el desarrollo de esta visión. Según este enfoque, el éxito de un destino no debería medirse únicamente por el número de visitantes o los ingresos generados, sino también por su capacidad para fortalecer la salud ecológica, cultural y social del territorio.

Diferencias entre turismo regenerativo y turismo sostenible

Una de las diferencias más interesantes entre sostenibilidad y regeneración afecta al papel del viajero.

En el modelo tradicional, el visitante intenta minimizar su impacto:

  • Reduce residuos.

  • Consume recursos de forma responsable.

  • Respeta la fauna y la flora.

  • Utiliza servicios locales.

Todo ello sigue siendo fundamental. Sin embargo, el turismo regenerativo propone un paso adicional. El visitante deja de ser un simple consumidor de experiencias para convertirse en un participante activo en la vida del territorio.

Puede colaborar en proyectos de restauración ambiental, apoyar iniciativas comunitarias, contribuir a la recuperación de prácticas tradicionales o participar en actividades de ciencia ciudadana. La experiencia turística deja de centrarse exclusivamente en lo que el territorio ofrece al visitante y comienza a incorporar lo que el visitante puede aportar al territorio.

Los territorios vivos como eje de la regeneración. Turismo regenerativo en el mundo rural

Diferencias turismo sostenible y regenerativo

Quizá el aspecto más interesante del turismo regenerativo sea su visión del mundo rural. Durante décadas, la conservación se planteó a menudo desde una lógica centrada exclusivamente en los espacios naturales. Sin embargo, cada vez resulta más evidente que muchos de los paisajes de mayor valor ecológico de Europa son el resultado de una larga interacción entre las comunidades humanas y la naturaleza.

Las dehesas ibéricas, los sistemas pastorales de montaña, los mosaicos agrarios tradicionales o los paisajes forestales gestionados históricamente constituyen ejemplos de esta realidad.

Desde esta perspectiva, regenerar no significa únicamente restaurar ecosistemas. También implica fortalecer las comunidades que los mantienen vivos.

Por ello, el turismo regenerativo presta una atención especial a aspectos como:

  • El empleo local.

  • La recuperación de oficios tradicionales.

  • La valorización de los productos del territorio.

  • La fijación de población.

  • La participación comunitaria en la toma de decisiones.

La salud del paisaje y la salud de la comunidad forman parte de un mismo sistema.

Turismo regenerativo en Portugal y España: laboratorios de una nueva visión

La Península Ibérica reúne condiciones excepcionales para el desarrollo de iniciativas vinculadas al turismo regenerativo.

Portugal se ha convertido en uno de los países europeos más activos en este ámbito. Proyectos como las Aldeias do Xisto han demostrado cómo el turismo puede contribuir a revitalizar pueblos del interior, recuperar patrimonio y generar nuevas oportunidades económicas sin perder identidad territorial.

En el valle del Côa y otras zonas del interior portugués, diversas iniciativas combinan conservación de la biodiversidad, rewilding, turismo de naturaleza y desarrollo local, generando un interesante laboratorio de innovación territorial.

En España encontramos experiencias inspiradoras relacionadas con la custodia del territorio, la recuperación de paisajes agrarios tradicionales, la ganadería extensiva, la conservación de especies amenazadas o la creación de productos ecoturísticos vinculados directamente a la protección del patrimonio natural.

Aunque muchas de estas iniciativas no se autodefinen todavía como regenerativas, comparten buena parte de sus principios fundamentales.

El desafío: Evitar el "Greenwashing"

Turismo regenerativo en España

Como ocurre con cualquier concepto emergente, el turismo regenerativo también corre el riesgo de convertirse en una etiqueta de marketing.

Cada vez son más las empresas y destinos que incorporan el término a su comunicación. Sin embargo, no siempre existen cambios reales detrás de ese discurso.

Del mismo modo que el sector turístico ha conocido fenómenos de greenwashing asociados a la sostenibilidad, también podría aparecer una versión regenerativa basada únicamente en mensajes atractivos sin resultados verificables.

Por ello, resulta fundamental mantener una actitud crítica. La regeneración no puede reducirse a una campaña publicitaria.

Debe traducirse en mejoras medibles para los ecosistemas, las comunidades locales y la calidad de vida de quienes habitan el territorio.

Una pregunta para el futuro del turismo

El turismo regenerativo no posee todavía todas las respuestas. Se trata de una corriente joven, en construcción y sometida a debate.

Sin embargo, plantea una pregunta extraordinariamente pertinente para el siglo XXI. Durante décadas hemos aprendido que el turismo debía reducir sus impactos negativos. Ese aprendizaje sigue siendo imprescindible.

Pero quizá haya llegado el momento de preguntarnos algo más ambicioso. No solo cómo viajar sin destruir. Si no cómo contribuir a que los lugares que visitamos sean más biodiversos, más resilientes y más capaces de ofrecer oportunidades a las personas que viven en ellos.

En un contexto marcado por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la despoblación rural, esta puede ser una de las conversaciones más importantes para el futuro del turismo. Y también una de las más necesarias para construir territorios verdaderamente vivos.

Carlos Sánchez Alonso

Director de Naturcyl

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